2017-09-16 - Diario Zombi, ZA

El siguiente texto está traducido de los gruñidos de un grupo de zombis. Puesto que es una lengua poco accesible para la mayoría, la mayor parte del texto será en castellano. Gracias por su comprensión.





-Bienvenidos todos una vez más. Hoy tenemos un nuevo miembro. Por favor, preséntate, ¿quieres? -dice el responsable.

-Hola, me llamo Villano y... soy un monje zombi .

-Hola Villano -repite un coro de zombis.

-Bien, ¿porqué no nos hablas un poco de tí? ¿qué te ha traído al grupo de Zombis Anónimos? -pregunta el responsable.

-Pues hace poco que soy zombi, y ya siento que nadie me quiere. La gente no agradece que te esfuerces en comértelos o que les rujas con todas tus fuerzas. Escuchas comentarios como “Maldito monje” o “Qué pesado” y siempre dan un bote cuando te ven, nadie trata de mirar en tu interior. Soy buena gente, me da pena comérmelos, pero hay que vivir, o lo que sea.



-Trato de disfrutarlo con otros compañeros, compartiendo esos momentos de hambre. El otro día, un hombre nos acribilló a balazos toda la noche. Siempre que íbamos a mordisquear a la gente que tenía cerca, “pum”, balazo en el pecho y así no se puede. Y lo peor es que oyes a la gente agradecerle, aunque no le culpo, debía estar de mal humor. Mientras estaba en el suelo, tratando de recomponerme escuchaba las barbaridades que le decía la gente. La secta de la Logia, que todos conocéis...

-A mi me obligaron a andar toda la noche por un pueblo sin poder comer a nadie -dijo una.

.A mi me sacaban sangre para sus rituales -protestó otro.

-Calma, calma. Todos conocemos a la Logia -dijo el responsable del grupo acallando los ánimos-. Por favor, sigue.

-Pues eso, la Logia quería quemar todo el pueblo por algo relacionado con un medallón. El tipo que nos disparaba era del pueblo de toda la vida y aunque era bandolero, no por ello se puede presuponer que va a querer que arda y la gente venía tan alegremente diciendo que iba a quemar todo. Evidentemente, eso le ofendía un poco. Él repetía lo que la gente decía para asegurarse y los muy catetos lo repetían una y otra vez como monos.

-¿Cómo monos? -dijo una zombi.

-Sí, bueno, que lo repetían una y otra vez. Les habían mandado diciendo eso y ni se lo planteaban. Es como si digo que voy a quemar a tu padre.

-A mi padre lo quemaron cuando se convirtió en zombi -dijo un zombi pálido.

-Lo siento, pero así entenderás lo que quiero decir, nadie se pone en el pellejo de los demás.

-Aunque con todo, se pasó. Tenía una bolsa de pienso llena de balas y nos las disparó todas a mi y a una compañera. Dejamos el lugar perdido de sangre y aún llevo plomo encima como para hacer diez ejércitos de figuritas en miniatura.

-Yo te entiendo, tengo una flecha en el omóplato -dijo un zombi con una flecha saliendo por la espalda.

-Además, en Tui me pasó lo mismo pero con mazazos. Los soldados venían, nos molían a palos y la gente no paraba de darle las gracias. Fue cerca de unas piscinas naturales. Allí había un hombre tratando de pescar algo. Debía gustarle mucho el agua porque estaba empapado a pesar del frió de la noche. Luego, las brujas gallegas invocaron extrañas magias cerca del agua que hacían que salpicaran el lugar, empapándome yo y el hombrecillo que parecía disfrutar el momento, aunque cuando un chorro le salió al paso de golpe le escuché exclamar “¡Venga ya!” y no se si lo decía de alegría.

-Lo bueno de aquella noche es que pude comer fresco. Más de uno quedó atrapado en las fuentes con nosotros. Aunque no faltan los brutos que en lugar de disfrutar de ser atrapados y devorados, pasan como animales y te aparten las manos a golpes. Te deja con mal sabor de boca, no se si me entendéis.

-No tengo boca -dijo uno al que le faltaba toda la mandíbula inferior.

-Bueno, los que aún la tengan, pero me refería más al sentimiento. En fin, el caso es que no disfrutan el momento, parece que ser uno de nosotros sea una maldición. Con lo genial que es.

-Muy cierto, eres una inspiración para todos nosotros, por favor, dedicar a Villano un aplauso -dijo el responsable.

Siguió un intento de aplauso, pero la mayoría tenía dificultades para mover los brazos, aún mas para atinar una palma con otra y la total impotencia de algunos que no tenían manos o incluso brazo.

-Mejor dediquemos una ovación -dijo el responsable viendo el panorama.

-Aaaaaaahhhhhhhh -(sin traducir del zombinense)

-Aunque debo decir que también he visto favoritismos. Una amiga zombi siempre tiene voluntarios para ser comidos y, a diferencia de los demás, los vivos le lanzan piropos en lugar de maldiciones. Tenemos que alzar un grito de protesta, igualdad zombi ya. Basta de la segregación social que sufrimos los zombis feuchos.

-Sí, sí, muy cierto. Tenemos el mismo derecho a comernos a la gente -dijo uno sin media cara.

-Yo lo veo bien -dijo una zombi de turgentes pechos.

Se hizo un silencio y se intercambiaron miradas acusatorias.

-Prosigue, por favor, Villano. Cuéntanos más -dijo el responsable tratando de quitar hierro al asunto.

-Creo que no hay mucho más. Decir que los desplazamientos como zombi son lentos, ¿por qué no inventan un transporte que podamos usar para perseguir y comer humanos?

-Cierto, cierto, y baños de zombis, ¿qué hay de eso? -dijo otro

-Yo quiero una chaqueta, me falta medio pecho -dijo otro.

-Y ¿qué hay de los trovadores? Nunca cantan nuestras hazañas. Yo me comí a 16 una sola noche -dijo una con cara de loca.

-A mi se me va la pinza, necesito un psicólogo -dijo otro que iba de bandolero y completamente de amarillo.

-Yo necesito una pomada para la cara, tengo llagas como puños en el careto -dijo otro con chaqueta marrón.

-Yo quiero poder rascar a los perritos sin que me gruñan -dijo una campesina.

-Mi hermana y yo subíamos escaleras como gatitas y nadie nos miró -dijo una con pinta pija.

El tema sigue unas cuantas horas....




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