2017-10-21 - Metro Madrid

Directivos WRG



No es fácil trabajar para WRG. La gente siempre anda acusándonos de todos los males del mundo. Demasiadas películas en las que la empresa siempre es el malvado enemigo del pequeño trabajador.


A mi compañero y a mi nos tenían encima fichados. Varias malas decisiones nos habían puesto en la mirilla del consejo general. Nos habían advertido que una cagada más y nos echarían a la calle, aunque lo dijeron con más sutileza.


En la capital se rumoreaba que había pequeños brotes de infección. El comienzo de lo que podía ser una epidemia de zombis si toda la ciudad era infectada. Como aún no eran más que rumores, se envió un equipo completo a reunir información.


Incluir directivos era algo poco ordinario, pero era una forma de comprobar si eramos útiles y de librarse de nosotros si no.


Para comunicarnos, dejaron un mapa en el Parque del Oeste para ayudar a los agentes a encontrarse unos a otros con distintas coordenadas. El mapa estaba camuflado para que los civiles no lo encontraran.


Los agentes se repartieron por la ciudad de forma táctica. Una compañera vigilaba que no cundiera el pánico por la zona de Príncipe Pío. Llegaban vagos informes de que estaba más preocupada del cuidado de la ciudad que de salvar vidas humanas. "Ese tipo de cosas son las que dan mala reputación a WRG, pensé entristecido.


En los Jardines de Lago, otro agente fingía colocar unas cuerdas para que la gente jugase a pasar entre ellas sin tocarlas mientras en secreto vigilaba que nadie presentase síntomas de contagio. Tampoco supe mucho más de él.


En la Plaza de Pacífico, otra testeaba las habilidades mentales de los viandantes en busca de capacidades mermadas. Sus indagaciones revelaron muchos portadores a los que se "hizo desaparecer" por el bien de la comunidad.


En lo alto del Cerro del Tío Pío, vigilando la ciudad en busca de cualquier incendio o altercado que pudiese observar, se encontraba el agente con nombre en clave "Ficha". Era un tipo algo peculiar, con una pasión casi obsesiva por Madrid. No paraba de alabar su belleza y más de uno pensó que era "rarito".


Luego, nuestro compañero y yo fuimos a la zona de Vallecas, observando cualquier posible alteración de la conducta, pero todo resultaba de lo más normal.


Con el paso de las horas, nuestros compañeros nos enviaron a civiles que demostraban capacidades algo superiores a lo normal. El problema es que aun así, la mayoría no tenían ni idea de nada. No sabían ni que existía nuestra compañía farmacéutica, la principal encargada de la lucha contra los zombis. Pero no nos quedaba más remedio que tratar de obtener su ayuda. No podíamos transmitir información clasificada, así que, con sutiles métodos psicológicos, algo de teatro y mucha paciencia, les fuimos dejando caer la idea de que el brote, no había aparecido de la nada.


Como es normal, lo primero fue acusarnos, pero luego fueron comprendiendo su error. La mayoría de ellos.... Una lucía la chapa de nuestro archienemigo, los Guardianes. Cuando vio nuestras caras, se la quitó asustada, sabiendo que su vida estaba en juego pero por lo demás, no encontramos más que alguna acusación leve y como grata sorpresa, algunos que apoyaban a WRG.


También nosotros los interrogamos para saber cuan tan extendido estaba el brote. Todos coincidían en que en Pacífico ya había víctimas confirmadas pero no daban para mucho más.


Con esa información, los enviamos con una compañera infiltrado en Barceló, pero como se encontraba bajo una tapadera, a menos que llevasen una prueba de que estaban con nosotros jamás les hablaría. Así que antes el grupo debía hacerse una foto ante la Parroquia de San Manuel y San Benito.


Por lo que sabía, nuestra compañera los mandaría a descifrar mensajes de la Logia, que era el principal sospechoso de esta infección. Aunque teníamos fuentes que indicaban que lo habían urdido todo ellos con ayuda del gobierno para nivelar la masificación de la ciudad, no teníamos pruebas concluyentes y el boca a boca ayudaría más que cualquier investigación en solitario.


Nuestra tarea se vio acabada cuando desde el centro de operaciones de la WRG en la ciudad nos informaron del despliegue de tropas y la aniquilación de los focos de resistencia y de infección zombi. La noticia de que el gobierno andaba detrás de todo se extendió como la pólvora. No tardó en aparecer un comunicado oficial asegurando que todo era falso y que una oscura secta conocida como la Logia del Crepúsculo de Plata era la culpable de todo. Como es habitual, la gente creyó al portavoz y no hicieron más peguntas, prefiriendo una vaga mentira a la verdad que se ocultaba tras el terrible hecho de que su propio gobierno había tratado de diezmar la ciudad.


La Logia, que tenía previsto un plan de contingencias para el probable caso en el que el gobierno le culpase, desapareció sin dejar rastro, dejando a su paso sólo unas centenas de muertos... esta vez. Quizás la próxima destruyeran el mundo.


Por extraño que parezca, la gente, en lugar de apreciar el seguir vivos y que la plaga de zombis no hubiera destruido la ciudad, estaba ofendida por no haber visto suficientes no-muertos, pensando que son juguetes o algo divertido de encontrarse. Los que si habían tenido ocasión de verlos estaban agradecidos de que el brote hubiera sido contenido con presteza. Como siempre, la WRG había desplegado efectivos de forma altruista, había contenido el brote y había obtenido muy poco o nada de crédito. No faltó quien incluso nos acusó de provocar el brote.


Quizás algún día, la gente dejara de fiarse de noticias sin fundamento y empiece a pensar por su cuenta antes de judgar los hechos.


Por nuestra parte, aguardamos a los agentes rezagados y a las 12:10 nos replegamos al cuartel satisfechos de haber cumplido nuestra misión. Quizás algún día pudiéramos contar los sacrificios que la WRG había hecho por la humanidad. Hasta entonces, seguía siendo alto secreto.


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