2018-02-10 - Villanos Rise

Villanos Rise







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Protocolo de comunicación: ACTIVO.

Saludos. Me temo que debemos permanecer en el anonimato en vista de las poderosas organizaciones que se esn adueñando del ps. Hemos hackeado uno de los servidores seguros de WRG, ya que son los únicos que aún funcionan. Ellos se aprovechan de su monopolio para limitar la información que se publica y filtrar todo a su manera.

Hasta ahora habíamos permanecido en secreto, ayudando a otros a divulgar sus contenidos en la red sin que estos fueran eliminados. Así actuamos en el caso de Pedro Salamanca, que nunca se preguntó por qué sus vídeos no eran borrados sistemáticamente de la red de Youtube con la influencia de que dispone WRG.

A partir de ahora, nuestra organización empeza a desplegar agentes de campo con objetivos especiales. Tambn se incluyen entre los objetivos secundarios la denuncia de las grandes injusticias que se esn produciendo pero nuestra meta primordial es la búsqueda y custodia de reliquias y obras de arte. Eso incluye quitárselas a quien quiera que las tenga. Las únicas manos seguras en estos tiempos son las nuestras. A que buscaremos por todo el ps cualquier objeto digno de conservar para la posteridad hasta que la humanidad se recomponga del Apocalipsis o custodiadas por nosotros hasta el fin. Nuestros agentes encontraran y obtendrán las reliquias donde quiera que se escondan. No se confundan, no mataremos a nadie, en tanto no interfiera en nuestro objetivo. Considerarnos Villanos si os resulta más fácil, la Liga de Villanos si os hace felices, pero no interfiráis.

Uno de nuestros agentes ha completado la primera noche de campo infiltrándose en Guadalajara. A continuación, dejamos su informe para que sean testigos de los eventos y juzguen por su cuenta.
Iniciando transmisión informe de misión...
Misión #000001.
ESTADO AGENTE: VIVO
VALORACIÓN: RESCINDIBLE
RANGO: PRUEBAS
MISIÓN PRIMARIA: 45%
OBJETIVO: OBTENCION RELIQUIAS Y ANÁLISIS DE SITUACIÓN
RELIQUIAS OBTENIDAS: 0
MISIÓN SECUNDARIA: Se han localizado dos sujetos aptos para incorporar a la liga. potencial desconocido. capacidades innatas de supervivencia. activando protocolos de seguimiento y observación..

SUPERVIVIENTES 24/02/2018: APROX. 800
SUPERVIVIENTES 25/02/2018: APROX. 200

Se sospecha que wrg podría haber aprovechado la batalla para secuestrar sujetos de pruebas.




UPLOADING DATA TO THE SERVER ...

Llegué al caer la noche a Guadalajara. Aunque había electricidad, la ciudad tenía subidas y bajadas de tensión. Las calles tenían poca actividad. La mayoría se ocultaba al ponerse el sol, aterrados por las criaturas. Aunque la electricidad era un lujo prácticamente imprescindible para la sociedad civilizada, de noche tambn implicaba ser un faro para las criaturas.

La lucha constante con los zombis había mellado las filas de WRG y solicitaron ayuda civil. Me topé con dos jóvenes, a la que llamaré en clave "Clara" y "Oscura". Ambas demostraron ser posibles adquisiciones para nuestra Liga. Se recomienda seguir sus pasos.

Como decía, llegamos a un parque donde el teniente encargado de la protección de lo que quedaba de ciudad iba a anunciar su plan. Mientras esperábamos, observé muchos y diversos grupos, cada uno más extraño que el anterior. La noche era fría y s de uno llevaba disfraces extraños, desde piñas a pingüinos. Lo mas seguro es que se tratase de saqueadores con poco gusto para vestir. Tambn destacaban militares, restos del ejército, aunque desarmados, producto de derrochar balas al comienzo del Apocalipsis.

No pude analizar mucho s al personal puesto que subió al templete que dominaba el parque un llamativo personaje. Custodiado por dos soldados enmascarados, un gallardo soldado que portaba un enorme escudo cuadrado. Su porte recordaba a los soldados de la Antigua Babilonia y su voz, llena de fuerza y pasión, reverbe por todos los rincones del parque.

La transcripción completa se puede encontrar en Youtube.

El mensaje era claro, ayudar en todo lo posible a asegurar la ciudad una noche s. El problema es que el teniente, demasiado henchido de ánimos, con sus gritos ensalzó a la multitud, que tambn comenzó a clamar venganza contra los no-muertos. Nadie demost previsión al no tenerse en cuenta que tanta gente y griterío atraería a los zombis. Surgiendo desde todas direcciones, la multitud fue tomada por sorpresa por decenas de criaturas y, presas del pánico, nos dispersamos a los cuatro vientos. Encont a Oscura en otro parque cercano. Desde ese momento, nos mantuvimos juntos, sabiendo que podía utilizar sus habilidades para facilitarme la misión en enorme medida. Clara, por su parte, era lo bastante apañada como para sobrevivir por su cuenta y no quiso acompañarnos.

Convencí a Oscura para ir al centro cultural, donde esperaba encontrar algunas obras de música o alguna pieza de arte que según mis investigaciones los soldados habían escondido allí, pero en su lugar nos topamos con una mujer agonizante. En sus últimos estertores, nos suplicó que fuéramos a informar a su hermana de que la habían mordido. Se encerró en el interior a que no pude acceder a los tesoros que contenía. Puesto que habíamos recibido semejante ruego, nos marchamos a buscar a su hermana siguiendo sus indicaciones y, en mi caso, esperando que tuviese una llave para acceder al lugar.

De camino, cerca del río, nos topamos con un grupo de tres individuos de lo más peculiar. Sin duda, escapados de algún psiquiátrico o quizás el peso del Apocalipsis había fragmentado sus mentes. Uno, que parecía casi normal y al que llama Normal; otra, se creía bruja. El tercero ya era s complejo. Se presentó como una vampira lesbiana vegetariana. Como primera impresión, era un poco extravagante, pero demostraron ser una extraordinaria compañía en el fin del mundo, alegres y mucho mejor personas que muchos supuestos cuerdos.

Animados, seguimos la vera del río hasta un complejo que los militares habían arreglado para su uso privado. Nos colocaron, junto a otros supervivientes, contra la pared y comenzaron a medir la temperatura interna del oído de los presentes. Debía ser para saber si esbamos infectados porque separaron a unos cuantos, los llevaron bajo el puente y escuchamos los tiros.

Una vez analizados, nos mandaron alejarnos de allí de malas maneras. Dimos vueltas, perdidos en la gran área que nos habían indicado para localizar a la hermana. El lugar estaba desierto y no había forma de preguntar y, de pura casualidad, la encontramos a la entrada de un hospital. La noticia sobre su hermana la afectó mucho, pero aún tenía gente a la que cuidar, gente que aún podía ser salvada, pero necesitaba material dico. Llevaba unas horas intentando entrar en el hospital pero estaba repleto de zombis. Ella era algo torpe para tratar con ellos y se la notaba cansada y desnutrida.

Aceptamos ayudar. Nos colamos en el hospital y nos separamos en busca de cualquier útil para la mujer. Los zombis comenzaron a agitarse al oler la presencia de vivos. Encontramos algunas vendas, medicamentos e instrumental, pero cuando nos dimos cuenta de la situación, era tarde. Los zombis acudían en masa hacia nosotros. El pobre Normal fue atrapado y salimos de allí corriendo mientras escuchábamos sus gritos. La vampira, o vampiresa si lo decimos correctamente, se puso a llorar por su amigo muerto. La sorpresa fue que no tardó en salir cubierto de mordiscos, pero como si no pasase nada del otro mundo. Nos quedamos todos boquiabiertos, en especial la mujer, que tartamudeó ungracias” como pudo. Nos dijo que podíamos refugiarnos en un recinto que habían vallado y en el que podíamos parapetarnos y quizás cuidar de Normal.

El camino transcurrió sin incidentes; de hecho, hasta encontramos un enorme mapa del pueblo que llevaba la vampiresa para guiarnos. La cosa se complicó al llegar allí. Una multitud aguardaba en una estrecha calle y observaba el interior del recinto. Al acercarnos, observamos que el lugar había sido invadido por los muertos. Un militar, desarmado y solo, guardaba el lugar como buenamente podía. Nos pidió ayuda, necesitaba una mochila con varios sensores y aparatos de vital importancia y no podía volver al cuartel sin ellos. Oscura se ofreció para ayudarle con su habitual arrojo.

Mientras ella se escabullía en el interior, la calle se volvía una vorágine de caos y gritos. Varios zombis se acercaban desde todas direcciones. El que iba a la cabeza era un ser de horror inimaginable, un zombi quemado y despellejado cuyos gritos guturales atormentarían las noches de cuantos los escuchasen. A su lado, un feroz y rápido pizzero con la gorra y la ropa rojas del trabajo aún puestos. Mientras esperaba a mi compañera, devoraron a varias personas ante mis ojos, personas que volvieron a alzarse poco después. Llegaron a atraparme entre tres, uno a cada lado de la acera y otro por la calle, pero me lancé hacia el s terrorífico de ellos y, con sus garras rozando mi mulo hice un quiebro con todas mis fuerzas lanzándome entre dos coches aparcados. Luego, gi alrededor del coche y, mientras lo rodeaban los no-muertos, me dio el tiempo que necesitaba para escapar de los zombis aunque otros supervivientes, menos avispados, se los encontraron de frente y fueron devorados.

Así permanecimos un rato, en un frágil equilibrio de persecuciones, retiradas, gritos y hambre hasta que mi grupo salió. No fue difícil aprovechar un despiste de los muertos para evitarlos y escapar.

Desde al marchamos a la plaza de toros, donde decían que había varias hordas de zombis, a ver si podíamos ayudar. La situación era mucho más catastfica de lo que esperábamos. Una soldado trataba de proteger y salvar a los que podía mientras legiones de supervivientes acudían desesperados e innumerables zombis les seguían atrdos por el ruido. Uno de ellos, encapuchado y medio cojo, protegía la entrada con un celo digno de un perro guardn. Costó muchas vidas, ya que los supervivientes corrían hacia la plaza esperando encontrar refugio y pensaban que era un soldado pero cuando giraba su rostro y veían el hambre en sus ojos era demasiado tarde. Alguna incluso chocó contra el, rebotó y sólo una vez en el suelo se dio cuenta de que la muerte estaba sobre ella.

Cuando por fin logramos evitarlo, entramos y encontramos una mujer colapsando por la cantidad de supervivientes que pedía ayuda. Decenas de personas gritaban suplicando ayuda, con una horda atrapada en el interior de la plaza y con una endeble puerta de madera como única defensa. Nos siguieron al interior un par de zombis pero la mujer, sin despeinarse, les cla el bografo que tenía en la mano en el ojo, directo al cerebro; primero a uno y luego al otro, dejando en este último clavado el bografo. Después, nos pidió uno nuevo a los que habíamos entrado y, temblando, le ofrecí el que llevaba.

Nos manc con sangre de su compañero muerto. Con ella, nos camuflaría lo suficiente del olfato zombi como para acercarnos y acabar con ellos uno por uno armados sólo con un producto químico que provocaba su colapso al contacto con este. Al acabar, la arena de la plaza de toros esta encharcada en fluidos, sangre y restos de seres humanos. Se hizo el silencio cuando el ultimo dejó de moverse y sentí un escalofrío de tristeza al pensar en lo que había hecho sin cuestionarme un instante que hace unas horas, aquello era una persona con sueños y esperanzas. Me sacó de mi estupor la muchedumbre aplaudiendo al ver el lugar seguro.

Oscura y yo nos acercamos y devolvimos el elemento químico, ambos asqueados y manchados por entrañas y sesos. El resto del grupo decidió quedarse allí a reposar de la dura noche a que nos despedimos de nuestros alegres locos. La soldado nos pidió que busramos al teniente y le solicitásemos refuerzos para custodiar el lugar.

Le encontramos en el mismo parque en el que comenzó noche de locura. Armado con su porra y su escudo, ningún zombi podía con él. Un círculo de cuerpos mutilados le rodeaba. No parea de buen humor. Había un fluir constante de más y s zombis a su posición. Tras informarle de la petición de refuerzos para la plaza de toros, nos dijo que lo más apremiante era localizar a varios zombis que tenían una tarjeta colgada del cuello con un código. Necesitaba esos códigos, porque entre los tres podía triangular la posición y el movimiento de los zombis por la zona para crear patrones de migración y poder detenerlos con mayor facilidad en un futuro.

Nos topamos allí con una pareja de supervivientes. Un tipo la mar de simpático y una mujer que tenía tanta energía que era hasta sospechoso. Quizás era algún tipo de experimento. El caso es que ella sola consiguió acercarse a dos de los zombis y obtener sus códigos. El otro se lo agenció Oscura mientras yo me dedicaba a mirar a distancia pensando como acercarme a buscar los códigos. Cuando por fin tracé un plan me llamaron diciendo que ya los tenían todos. El teniente nos lo agradeció mientras machacaba un zombi y nos mandó con un capin que andaba corto de recursos.

Para salir de aquella marea de zombis, tuve que hacer un quiebro bastante peculiar. Usando un árbol, me lancé contra un zombi mientras este me atacaba, justo cuando pensaba que chobamos, se desvió para pasar por un lado mientras que yo me lancé nada s ver su movimiento por el otro y ambos nos cruzamos a todo correr con el tronco entre nosotros.

****Nota para superior: Se confirma que los reflejos de los zombis son muy limitados y que los quiebros y fintas son formas bastante efectivas de evitarlos, pero no hay que olvidar que dependiendo de la frescura pueden estar aún activos ciertos reflejos de cuando estaban vivos.

De camino con el capitán pasamos por el parque aledaño y nos topamos con lo que parecía una familia zombificada. Se distinguían por la ropa a conjunto y como los dos pequeños parecían versiones reducidas del más grande. Eran bastante rápidos pero con ayuda de las sombras, Oscura, la pareja y yo nos aprovechamos de la vegetación y aguardamos a que pasaran de largo a escasos metros de nosotros.

El capin no estaba muy lejos y el lugar en el que quería penetrar no era otro que el centro cultural en el que debía realizar mi búsqueda. Como con la mayoría de militares, la gente acudía en masa en busca de auxilio y por si fuera poco, un compañero suyo se acercó en jeep con cinco más. El capitán se encontraba gritando a un grupo de supervivientes ineptos a los que había pedido recuperar unos documentos y, en lugar de ello, habían muerto la mitad en el interior, complicando aún s la situación.

Se dirigió a nosotros y nos explicó que necesitaba unas claves de encriptación que un subalterno había guardado en el interior. Nos juntó con otro grupo de supervivientes y nos advirtió de que no fuéramos tan incompetentes como el anterior grupo. Penetramos en el lugar a ciegas, buscando cualquier cosa parecida a los supuestos códigos. Aproveché para separarme de todos y buscar un par de obras de arte que se decía que los militares habían escondido al. Las encontré; las encont aplastadas y cubiertas de pedazos de lo que debió ser un anciano por los pelos blancos que sobresalían de su cabeza deformada por los mordiscos. Las obras estaban en un estado irrecuperable.

Cabizbajo, me disponía a salir junto con los demás que habían recuperado los códigos para el capitán cuando este dio un portazo en mis narices justo cuando tenía uno de los zombis detrás. No me que s remedio que salir de allí corriendo y cerrar la puerta luchando contra la criatura que se abalanzaba a por mi carne. Cuando recupe el aliento, vi que el brazo del zombi colgaba de un tendón a mi lado, cortado por la puerta. Me impresionó tanto que por poco vomito, pero como llevaba tiempo sin comer, no había nada que vaciar.

Mientras el capitán agradecía la ayuda a los civiles yo solo quería sentarme en un banco próximo tras ver el fracaso de mi misión. Pero no me dieron tiempo para meditar mi siguiente paso. El soldado del jeep se acercó a mí con mis compañeros y nos orde seguirlo. Montamos en el vehículo y de allí nos condujo sin mediar palabra al puesto en el que anteriormente nos habían expulsado.

Nada s llegar, nos informaron de que una enorme horda se acercaba y nos dieron armas. El puesto era una localización segura y no debía caer. Los soldados estaban tensos. Las vallas de rejilla estaban oxidadas y tenían aberturas. La horda no tardó en aparecer. Los soldados abrieron fuego, fulminando las primeras filas, pero no tardaron en quedarse sin balas. Yo dispa unos cuantos tiros pero no le a una mierda. Mi compañera Oscura, como siempre, demostrando un brillante abanico de habilidades, acertó la mayoría de sus disparos. Los otros dos compañeros también tuvieron s suerte que yo pero aun sumando todo, no era suficiente ni de lejos. Los zombis llegaron a las rejas y sacamos las armas de combate cuerpo a cuerpo, la mayoría cuchillos o machetes. Comenzamos a perforar cerebros, uno tras otro. Era una tarea contra reloj ya que la valla aguantaba a duras penas.

Perdí la noción del tiempo. Sólo me repea una y otra vez meto cuchillo, saco sesos; meto cuchillo, saco sesos. Al rato me detuve al no encontrar más objetivos y contemplé una montaña de putrefactos cuerpos combando la valla. Me mi las manos y observé que estaba cubierto de sesos y sangre. El resto de vivos no estaba mejor y quidos nauseabundos se deslizaban por debajo de los cuerpos y se acercaban a nosotros en una mezcla de colores horrorosos.

Los soldados nos informaron de que debíamos abandonar el lugar. Había dejado de ser seguro y tenían que abandonar el puesto. Había un par de doctoras realizando una investigación no muy lejos, nos informaron de su situación y partimos en su busca esperando algo más tranquilo.

Realizaban un análisis paralelo de la reacción de los zombis ante la presencia humana, ambas buscando el porqué de su agresividad, esperando encontrar algo que camuflara a sus tropas. Una estaba en un tano, oculta de los zombis. La otra estaba en una plaza, helada por la rasca que soplaba. Ayudarlas fue sencillo, lo complicado fue que a mis compañeros se les ocurrió ir corriendo de una a otra y cuando llegué a la segunda casi piensa que yo era un zombi. Dudó de ello al ver que jadeaba tratando de recuperar el aliento y hasta se permitió una sonrisa disfrutando de mi padecimiento.

Al acabar, nos mandaron de vuelta a la plaza de toros. Podíamos refugiarnos allí el resto de la noche, la situación estaba controlada. De camino, no obstante, contemplé algo perturbador que me hizo dudar de sus intenciones y de que estuviese controlado. Un vehículo blindado transportando una horda de zombis. No pude ver al piloto pero sin duda era alguien vivo, lo que planteaba serias dudas. Como no podíamos alcanzarlo, seguimos nuestro camino, pero un silencio perturbador se adueñó de nosotros.

Llegamos a la plaza de toros y la imagen fue desoladora. Las puertas estaban caídas y un rio de sangre fluían desde el interior. Aún se escuchaba algún grito y el gorgoteo de los agonizantes. La entrada estaba repleta de zombis a que no nos que más remedio que marcharnos.

Nos preguntamos si les habían mandado refuerzos y fuimos en busca del teniente. Quizás él supiese que hacer.

Éste nos aseguró que había mandado ayuda y no tardó en urdir un plan ante la nueva amenaza. Reunió a todas sus tropas en el parque mientras un par de sus hombres atra a nuestra posición a aquella ingente masa de zombis de la plaza de toros.

Cuando todas las fuerzas restantes de WRG y supervivientes estuvieron reunidas, repartieron armas, justo a tiempo de ver la horda llegar. El teniente dio otro furioso discurso, s breve pero igual de inspirador y la gente se lanzó corica a aplastar a los zombis. Pocas veces se puede decir que los zombis tengan su merecido castigo pero en este caso, la masa iracunda de supervivientes descarlos años de penurias, de hambre y sufrimiento en aquellos seres que quedaron reducidos a papilla mientras que apenas cayeron un par de vivos en la lucha.

Ganada la batalla, el teniente alzó su porra en gesto de victoria, coincidiendo con el primer rayo de sol a su espalda, iluminándole como el salvador mientras la gente vitoreaba por el triunfo de los vivos sobre los muertos.

Fin del informe. Somos Villano.

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